Sólo me queda vivo uno de mis abuelos: mi yayito.
Tengo muchos recuerdos de los días de jugar con él al tute o a la brisca o al dominó, y de los días en los que me enseñaba a multiplicar antes de que me lo enseñasen en la escuela.
El fin de semana pasado estuve un ratito con él en casa de mis padres y ví lo que no me gusta ver... cómo una persona vitalista, y que a pesar de sus muchos defectos, comienza a perder memoria y facultades mentales. Le obligamos a hacer ejercicios, sumas, restas y multiplicaciones... y verlo allí como se equivocaba, como le "recordabas" el truco de anotar lo que te llevas en la columna de al lado... buf, creo que lo pasé igual de mal que él. Por que se daba cuenta de que no lo hacia bien.
Es lo que más me asusta de la vejez: el perder facultades mentales.
Dicen que si nunca dejas de entrenar no pierdes tanto. No será por eso que me vaya a pasar a mi (hago más juegos matemáticos y de lógica que todos los vecinos de mi bloque)... pero aún así. Momento duro donde los haya.
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