En las nuevas oficinas, compartimos espacio (bueno, más bien es al revés) con otra empresa. Allí trabajaba hasta ayer una persona, llamémosla E., que casualidades de la vida, tenía aficiones y conocidos/amigos comunes conmigo. Vamos era más friki que yo en cuanto a juegos de la WWII y simulación con figuras.
Hasta ayer. Porque ayer fue su último día de trabajo.
Se me acerca y se despide y me cuenta una historia totalmente surrealista. Frases dichas por él entresacadas de la conversación y de las que me acuerdo aún (mi memoria es horrible):
- Cuando no tienes más remedio, mientes, no hay otra salida. (perdona, hay miles de salidas distintas, la mentira ni es salida ni es entrada. Por ejemplo, la familia)
- Cuando mi ex... ah, ¿no lo sabías? Vaya se me pasaría comentartelo. (ya, y yo voy y me lo creo)
- Es que yo del tema laboral sé poco, así que no le reprocho que me echen. (pues menos mal, porque era ese tu cometido aquí)
- La verdad es que anteriormente lo que hice parecido era ser responsable de RRHH durante 3 meses. (pues mucho que ver no tenía, no)
- Además, como el otro de RRHH que había sabía del tema me sentí muy presionado y me fui. (o te echaron, que es lo que creo que realmente pasó)
- Hacer todo el tiempo lo mismo es aburrido y me cansa y termino por irme. (o por que te echen, claro)
- Me gusta cambiar de trabajo... es que me aburro fácilmente. (vamos, lo nunca visto; es un trabajo y en eso se tiene que quedar. Aburrido o no, es lo que hay)
- Aún guardo la tarjeta de RRHH, la usé para venir a trabajar aquí y funcionó. (era algo que ya sabía: prima el título y/o pasado que el conocimiento)
- Sí, me hizo unas preguntas sobre laboral, pero claro... entré. Era un riesgo y gané. (si, y tu compañera que lleva 10 años con el tema laboral también ganó, pero quebraderos de cabeza y horas extra por intentar taparte el culo)
- ¿Es que nunca has interpretado un personaje en tus partidas de rol? Pues es lo mismo, no estás mintiendo, estás interpretanto un papel. (¡claro! ¿cómo no me habría dado cuenta antes?)
Y cuando luego vienen sus compañeras con caras alegres y diciendo que por fin, y que menos mal, y que menudo infierno han sido esos 3 meses, y que no terminaba nada porque sencillamente no sabía cómo empezar siquiera, y que han tenido que trabajar el doble y cobrar menos que él...
Entonce es cuando te reafirmas en tus convicciones: las mentiras sólo llevan a más mentiras y a la postre en que toda la credibilidad que te quedase se venga al suelo y quede en nada.
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