miércoles, enero 18, 2006

Sobre mentiras

En las nuevas oficinas, compartimos espacio (bueno, más bien es al revés) con otra empresa. Allí trabajaba hasta ayer una persona, llamémosla E., que casualidades de la vida, tenía aficiones y conocidos/amigos comunes conmigo. Vamos era más friki que yo en cuanto a juegos de la WWII y simulación con figuras.

Hasta ayer. Porque ayer fue su último día de trabajo.
Se me acerca y se despide y me cuenta una historia totalmente surrealista. Frases dichas por él entresacadas de la conversación y de las que me acuerdo aún (mi memoria es horrible):

- Cuando no tienes más remedio, mientes, no hay otra salida. (perdona, hay miles de salidas distintas, la mentira ni es salida ni es entrada. Por ejemplo, la familia)
- Cuando mi ex... ah, ¿no lo sabías? Vaya se me pasaría comentartelo. (ya, y yo voy y me lo creo)
- Es que yo del tema laboral sé poco, así que no le reprocho que me echen. (pues menos mal, porque era ese tu cometido aquí)
- La verdad es que anteriormente lo que hice parecido era ser responsable de RRHH durante 3 meses. (pues mucho que ver no tenía, no)
- Además, como el otro de RRHH que había sabía del tema me sentí muy presionado y me fui. (o te echaron, que es lo que creo que realmente pasó)
- Hacer todo el tiempo lo mismo es aburrido y me cansa y termino por irme. (o por que te echen, claro)
- Me gusta cambiar de trabajo... es que me aburro fácilmente. (vamos, lo nunca visto; es un trabajo y en eso se tiene que quedar. Aburrido o no, es lo que hay)
- Aún guardo la tarjeta de RRHH, la usé para venir a trabajar aquí y funcionó. (era algo que ya sabía: prima el título y/o pasado que el conocimiento)
- Sí, me hizo unas preguntas sobre laboral, pero claro... entré. Era un riesgo y gané. (si, y tu compañera que lleva 10 años con el tema laboral también ganó, pero quebraderos de cabeza y horas extra por intentar taparte el culo)
- ¿Es que nunca has interpretado un personaje en tus partidas de rol? Pues es lo mismo, no estás mintiendo, estás interpretanto un papel. (¡claro! ¿cómo no me habría dado cuenta antes?)

Y cuando luego vienen sus compañeras con caras alegres y diciendo que por fin, y que menos mal, y que menudo infierno han sido esos 3 meses, y que no terminaba nada porque sencillamente no sabía cómo empezar siquiera, y que han tenido que trabajar el doble y cobrar menos que él...

Entonce es cuando te reafirmas en tus convicciones: las mentiras sólo llevan a más mentiras y a la postre en que toda la credibilidad que te quedase se venga al suelo y quede en nada.

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