Pues no, ni eso te dejan hacer ya. A ver, por escribirla puedes, que llegue es otra cosa.
Y eso se lo debemos al gran ente que es Correos. Sí, esa empresa antaño pública que no se sabe muy bien el porqué dejó de serlo. Bueno, sí se sabe, el vulgar dinero y un vamos-a-hacer-que-el-déficit-de-este-país-sea-cero-vendiendo-patrimonio-del-estado al que el anterior gobierno era tan proclive.
¿A qué viene esto? A que si quieres escribir una carta a quien sea (da igual contenido, destinatario o tamaño de la carta) y se te ocurre recurrir al consabido sello (sello, no estampita... pero de esto hablo más adelante) de 0,28 céntimos (correo ordinario que le llaman, como si supieran lo que hay escrito dentro para etiquetarlo de "ordinario") vas listo. No llega.
Ahora sí, usa el Postal Express, gástate tus buenos 12 euros y llega lo que sea en 48 horas.
No sé si es que a mí me tienen ojeriza por enviar muchas cartas al cabo del año o que sencillamente una de las destinatarias está fichada por la Interpol. No le llegan mis cartas: las dos últimas, una certificada y otra normal (me niego a llamarla ordinaria, no me considero tan vulgar), no han llegado a destino. En la certificada después de reclamar me dieron la bonita cantidad de 2,10 euros de indemnización. En la segunda no he podido ni quejarme.
También puede ser que alguien del "ente" vea que yo franqueo mis cartas con sellos de los de verdad: lo que ahora han dado en llamar "sellos de coleccionista".
Pero vamos a ver, ¿por qué señor cartero no los pide en su lugar de trabajo y deja de "perder" mis cartas?
¿Por qué si tan aficionado a la filatelia es usted no se apunta a alguna de las asociaciones como hago yo y se cartea con otras personas?
Si quiere le apunto al Club de Correo Ordinario (sic, hasta aquí ha llegado el maldito nombre) del que formo parte y le incluimos en el listado de seres a los que les llegarán 7 cartas al mes, todas bellamente franqueadas, algunas con matasellos especiales, incluso con postales en su interior y documentos filatélicos preciosos.
Incluso no le pediré que corresponda con el resto de los 8 integrantes y haga un envío al mes (¡líbreme el altísimo, sea Epi o sea Gasol!).
No, ni eso.
Sólo le pediré que no "extravíe" el tercer intento de hablar con esa amiga mía que ya ha pasado el punto de la incredulidad. Porque además, mi memoria es como la de un pajarito y lo que escribí en la primera misiva no se parecía en casi nada a la segunda y esta tercera en nada a las otras dos.
Porque por mucho que le pueda sorprender hay gente que aún quiere comunicarse por correo postal.
Cómprese unos sellos y envíe cartas usted también, pero deje que los demás se comuniquen en paz, señor cartero.
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