Y ya no está conmigo.
Al final se puso tan mala que no quisimos que sufriese más.
La llevó mi mujer al veterinario, la durmieron y le pusieron el catéter.
El doctor le decía que había que esperar un poco, que a veces no funcionaba a la primera ampolla. Terminó de decírselo, le tomó pulso y ya se había ido. Estaba tan agotada que no tardó nada... como diciéndonos que ya era hora de que pusieramos fin a la agonía.
Este fin de semana ha sido de infierno. El sábado tenía muchísimos planes (teatro, compras de muebles para el nuevo piso, visita al Saló del Cómic para conocer a Él y Ella,... ). Al final no pude hacer casi nada; todo el fin en casa, al lado de Sejmet, haciendole mimos y cuidándola.
Miaus... esté donde esté.
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